Llevo días, semanas o tal vez meses. Jugando al juego de las escaleras.
Comienza así. Sales del metro.
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y aunque esta parte no es obligatoria pues el juego empieza en las escaleras eléctricas — sin importar cuáles. Lo explico de esta forma pues es la versión del juego que yo personalmente estoy acostumbrado a jugar.
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Ya lo has hecho muchas veces, sabes en qué dirección está la salida. Solo te hace falta dirigirte al inicio de las escaleras, ponerte en posición (un pie en el primer escalón) y el otro atrás, esperando a que el juego empiece.
Y empieza.
Hay dos reglas en este juego: ❶ seguir subiendo, y ➋ no mirar a ver cuánto falta para llegar al final de las escaleras (por lo que se recomienda permanecer con la mirada enfocada al suelo, ya que es más seguro que cerrar los ojos).
No dejes que tu mente se altere, solo sigue subiendo, saber cuánto falta no importa, solo sigue subiendo. Solo son unas cuantas escaleras, si nunca has subido tantas, esta puede ser tu oportunidad de hacerlo por primera vez, a tu ritmo, no hay afán. Si no es tu primera vez, seguramente sabes que no es tan complicado, y la fatiga residual se pierde un par de segundos después de haber llegado al final de las escaleras.
Un paso: piensa en cada músculo de tu pierna, de aquella que te sostiene mientras la otra está tomando impulso para la siguiente zancada.
Un paso: respira con tranquilidad, si te estás quedando sin aire, recuerda que no es una competencia de velocidad, puedes ir un poco más despacio, solo no pares.
Un paso: No pienses en cuánto falta, eso no importa. Independientemente de la diferencia que exista entre tu posición y el final de las escaleras no es relevante, pues el juego no es llegar, el juego es seguir.
Un paso: dos pasos, tres pasos, y todos los pasos que hagan falta.
En este punto no debe ser un secreto que este juego es más mental que físico. Si te sientes incómodo, tiene sentido, es fundamental. Es importante que la cabeza se acostumbre a no sentirse bien, a no ser complaciente, a seguir.
Aún cuando duela, aún cuando no tenga sentido evidente, aún cuando todo el mundo te mire raro por estar subiendo las escaleras grabando las instrucciones en una grabadora, con la mirada en el suelo.
Si no ganaste esta vez, sigue intentando, quedan más escaleras eléctricas por delante para intentar.
Si ganaste esta vez, recuerda tu logro, será buen incentivo para la siguiente escalera eléctrica que tengas por delante.
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Edit
Hablándolo con un amigo, me di cuenta de que el juego no debe limitarse a unas escaleras… Tipo, no todo el mundo cuenta con la suerte de tener escaleras eléctricas tan largas que subirlas a pie realmente implique un cierto nivel de incomodidad.
La idea del juego es verse en una situación donde ante una decisión cómoda y una que no lo sea, se gane al optar por la no comodidad. Debe ser algo que no implique pérdida alguna optar por la opción cómoda. Y hacerlo una y otra vez, sin excusas.
Al final, la idea de este juego es acostumbrar a la cabeza a incomodarse. Pues hoy en día todo es tan cómodo, todo está diseñado para hacernos sentir bien, que la incomodidad es utilizada como metodología de control, idea que el filósofo francés Alexis de Tocqueville se planteó ya hace más de 160 años.